«Que fué lo que me motivó a escribir este libro y hacer la película…»

Antonio Peláez

Escribir historias, es presenciar diversos acontecimientos desde las diferentes perspectivas de sus protagonistas.  Es decir, cada uno de ellos tiene una vida, su propia historia, su propia forma de ser y de pensar, por lo tanto cada uno de ellos toma decisiones de acuerdo a su problemática, a sus metas y a su propio entorno, pero lo más importante, cada uno de ellos actúa pensando estar en la verdad.

Cuando se habla de escribir una historia, en realidad lo que el autor hace es poner  juntos diferentes personas con todos esos ingredientes.  El resultado, surgen los conflictos y las dificultades que de alguna forma exigen solución…

La pregunta ahora sería: ¿Soluciones para quien, si son muchos los personajes que intervienen en una historia?  La respuesta sería que un libro, una película, un cuento se cuenta únicamente desde el punto de vista de uno de ellos y este sería, el personaje principal.

En Mirando al cielo, el personaje de la historia es un niño de trece años de nombre José Sánchez del Río, y quien al igual que todos los personajes que vivían en su entorno, tenía una vida, una familia, unos problemas y una meta en la vida como todos los demás,  pero la meta de José, era muy alta…  la de llegar al cielo.

Decíamos, que de alguna forma en la vida todos buscamos actuar de acuerdo a nuestra verdad, de lograr lo que queremos, porque es en lo que creemos.  Y aquí es donde José se distinguía de todos los demás.  El no quería ser el mejor en la escuela, o el mejor caballo, o la mejor hacienda, José quería llegar al cielo, porque esa era su verdad, la verdad en la que realmente creía, y por alcanzar esa meta, estaba dispuesto incluso a dar su propia vida.

Seguramente la idea del cielo, la habrá recibido de su familia, del colegio, o tal vez de un libro, lo importante es que no se quedo en un conocimiento más, fue la luz que marco en el horizonte de su vida la dirección del camino que lo llevaría a donde él quería llegar.  No se quedo con saber que existe un cielo, como lo sabemos todos nosotros, sino que seguramente para poder hacer lo que este niño hizo con su vida, tuvo que haber detrás de ello horas de oración, de una vida sacramental, que finalmente lo llevaron a ser coherente y valiente con su vida.

Aquí se nos puede abrir una interrogación a todos nosotros… ¿Cuál es la verdad en mi vida, que es lo que realmente sería importante para luchar en mi vida?  La respuesta sería, creer verdaderamente en algo que me haga vibrar y trascender como le sucedió a José.

José creyó con todo su corazón en las palabras de Jesucristo… Todo el que crea en mi se salvara, y tendrá en el cielo la felicidad eterna.  José supo responder a la pregunta que un día Jesús le hiciera a sus discípulos…  Y ustedes, ¿quien piensan que soy yo…?  José respondió con su vida… tu eres el Hijo de Dios.

Recordemos que el hombre que hiciera esa pregunta moriría trágicamente poco después, que sus discípulos lo abandonaron y nadie daría un denario por su vida después de que se cerró su tumba.

Sin embargo, la pregunta queda en el aire para toda la humanidad…  Porque otros personajes de la historia como Colón, Cortés, Gandhi, es verdad que también han escrito la historia, pero ninguno de ellos se dijo ser el hijo de Dios y menos dejar la promesa del cielo para todo aquel que verdaderamente crea en él.

La historia de José…

Como escribimos cada uno nuestra propia historia, que es lo que verdaderamente nos mueve seguir adelante…




«Que fue lo que me motivo a escribir este libro y hacer esta película…»

-Antonio Pelaez

Escribir historias, es presenciar diversos acontecimientos desde las diferentes perspectivas de sus protagonistas.  Es decir, cada uno de ellos tiene una vida, su propia historia, su propia forma de ser y de pensar, por lo tanto cada uno de ellos toma decisiones de acuerdo a su problemática, a sus metas y a su propio entorno, pero lo más importante, cada uno de ellos actúa pensando estar en la verdad.

Cuando se habla de escribir una historia, en realidad lo que el autor hace es poner  juntos diferentes personas con todos esos ingredientes.  El resultado, surgen los conflictos y las dificultades que de alguna forma exigen solución…

La pregunta ahora sería: ¿Soluciones para quien, si son muchos los personajes que intervienen en una historia?  La respuesta sería que un libro, una película, un cuento se cuenta únicamente desde el punto de vista de uno de ellos y este sería, el personaje principal.

En Mirando al cielo, el personaje de la historia es un niño de trece años de nombre José Sánchez del Río, y quien al igual que todos los personajes que vivían en su entorno, tenía una vida, una familia, unos problemas y una meta en la vida como todos los demás,  pero la meta de José, era muy alta…  la de llegar al cielo.

Decíamos, que de alguna forma en la vida todos buscamos actuar de acuerdo a nuestra verdad, de lograr lo que queremos, porque es en lo que creemos.  Y aquí es donde José se distinguía de todos los demás.  El no quería ser el mejor en la escuela, o el mejor caballo, o la mejor hacienda, José quería llegar al cielo, porque esa era su verdad, la verdad en la que realmente creía, y por alcanzar esa meta, estaba dispuesto incluso a dar su propia vida.

Seguramente la idea del cielo, la habrá recibido de su familia, del colegio, o tal vez de un libro, lo importante es que no se quedo en un conocimiento más, fue la luz que marco en el horizonte de su vida la dirección del camino que lo llevaría a donde él quería llegar.  No se quedo con saber que existe un cielo, como lo sabemos todos nosotros, sino que seguramente para poder hacer lo que este niño hizo con su vida, tuvo que haber detrás de ello horas de oración, de una vida sacramental, que finalmente lo llevaron a ser coherente y valiente con su vida.

Aquí se nos puede abrir una interrogación a todos nosotros… ¿Cuál es la verdad en mi vida, que es lo que realmente sería importante para luchar en mi vida?  La respuesta sería, creer verdaderamente en algo que me haga vibrar y trascender como le sucedió a José.

José creyó con todo su corazón en las palabras de Jesucristo… Todo el que crea en mi se salvara, y tendrá en el cielo la felicidad eterna.  José supo responder a la pregunta que un día Jesús le hiciera a sus discípulos…  Y ustedes, ¿quien piensan que soy yo…?  José respondió con su vida… tu eres el Hijo de Dios.

Recordemos que el hombre que hiciera esa pregunta moriría trágicamente poco después, que sus discípulos lo abandonaron y nadie daría un denario por su vida después de que se cerró su tumba.

Sin embargo, la pregunta queda en el aire para toda la humanidad…  Porque otros personajes de la historia como Colón, Cortés, Gandhi, es verdad que también han escrito la historia, pero ninguno de ellos se dijo ser el hijo de Dios y menos dejar la promesa del cielo para todo aquel que verdaderamente crea en él.

La historia de José…

Como escribimos cada uno nuestra propia historia, que es lo que verdaderamente nos mueve seguir adelante…